miércoles, 25 de marzo de 2026

UTOPIA Y DISTOPIA EN LOS FOTOMONTAJES DE CARLOS ERRANDO

¿Qué sucedería si el agua del deshielo de glaciares subiera el nivel de las aguas marítimas en nuestras ciudades costeras y estas alcanzaran las calles y plazas de nuestros centros históricos? ¿Qué paisajes descubriríamos en nuestras ciudades si las dunas del desierto africano se desplazaran por los aires a una velocidad vertiginosa para cubrir algunos de los monumentos que representan nuestra memoria urbana mediterránea? Estas son las sorpresas visuales que produce, una vez más, la exposición que estos meses ofrece el valenciano Carlos Errando en la Sala Quatre Cantons de Vilafamés (Castellò), organizada por el Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni (MACVAC). El juego entre distopias y utopías, paisajes imaginados y postales rotas por el cambio climático, ocupa su creatividad plástica desde que en 2005 diera un giro de timón a su trayectoria profesional para entrar en una narrativa artística en la que cada vez que hace una exposición va más allá de su propuesta inicial.

La composición más icónica que se presenta en Vilafamés corresponde a una fusión del mundo de la sal y la fascinación del turismo de sol y playa que ocupa desde hace años el litoral valenciano. Errando siempre trabaja con su amplio archivo fotográfico y extrae imágenes del mismo para diseñar digitalmente sus nuevos paisaje imaginarios. En este caso casi vamos de un extremo a otro de nuestro país para realizar la fusión digital del cuadro. Una inmensa montaña de sal procedente de la explotación de unas salinas de San Pedro del Pinatar, límite de Murcia con Alicante, surge en medio de una imagen casi circular de las arenas de la playa de Alcossebre (Castelló). Por momentos el visitante cree estar ante un glaciar amenazante, que el cambio climático está destruyendo. 


Los contrastes en el relato artístico siempre son un estímulo para incrementar el interés de quien goza con su recreación. Carlos Errando lo maneja con un gran instinto, evitando el tremendismo y la sensación que en otros creadores produce el deterioro ambiental que minuto a minuto genera en nuestro planeta el cambio climático. En cierto modo la visión del fotógrafo nos sitúa en un escenario de suaves distopías que a veces se fusionan con atractivas fantasías, pese a que todas ellas signifiquen una amenaza para el actual equilibrio espacial. Así es como Benidorm, el paraíso europeo de las vacaciones en el mar , va transformándose en un desierto inexplicable.


Hasta llegar a Vilafamés, Carlos Errando ha realizado un largo viaje que inició en el Jardín Botánico de Valencia en 2007 recreando los iconos visuales de la capital del Turía. Años después aterrizó en las llanuras de Albacete y en la huertas y acequias de Murcia para ampliar la enumeración de territorios por los que desea circular su gran imaginación y su agudeza visual para reajustar los paisajes más conocidos que acompañan nuestras vidas. En el año 2013 en la exposición que ofreció en Rocafort -localidad del área metropolitana de Valencia en la que tiempo después ejerció de concejal de Cultura-, se tomó la libertad de ofrecernos una utopía personal: aunque hay quien se hunde en un vaso de agua, en el caso de Carlos el agua del vaso le sirve para flotar. Este arte fotográfico ofrece un gran salvavidas que nos anima a sobrevivir en el caos y destrucción contemporáneos.

Después de la pandemia, cuando todavía llevábamos la mascarilla en espacios públicos, los fotomontajes de Carlos Errando ocuparon las salas del MUVIM de Valencia, compartiendo espacio con las imágenes de Rafael de Luis, uno de los fotógrafos que le había acompañado en la aventura profesional de El Cameraman, en Valencia. En ese laboratorio fotográfico yo les conocí como reporteros que trabajaban con los jóvenes periodistas que en la transición democrática contamos la actualidad nacional desde Valencia. En el MUVIM Carlos ofreció las claves del futuro y Rafa recuperó las claves del pasado.
                        

La exposición de Vilafamés  es una gran oportunidad para volver a disfrutar con los paisajes distópicos, utópicos en algunas propuestas, que la gran imaginación de Errando (persona que creció en una familia valenciana de grandes artistas de la pintura, diseño y moda: Mariscal y Tráfico de Modas) proyecta sobre el papel fotográfico para animarnos a salvar la belleza, la ironía y la fantasía, lecturas buscadas entre paisajes de destrucción y caos. Bellas metáforas de un futuro imperfecto.                 

domingo, 15 de marzo de 2026

ÚLTIMO VIAJE DEL PERIODISTA JESÚS SANZ

El periodista y amigo Jesús Sanz Díaz acaba de emprender su último viaje. Resulta difícil expresar con palabras la tristeza que produce la pérdida de un ser querido porque el lenguaje se muestra insuficiente para transmitir emociones y complicidades.

El escritor inglés Julian Barnes en su último libro "Despedidas" expresa que una partida normalmente conduce a una llegada, aunque no siempre. En las estaciones de tren, en las centrales de autobuses y en los aeropuertos miramos los paneles de salidas y llegadas. Partimos, llegamos, emprendemos el regreso y volvemos a casa: vivimos inmersos en esa dinámica de ir y volver.

Pero no siempre los itinerarios tienen ese punto de partida y regreso. Y esa es la particularidad del viaje iniciado estos días por Jesús. En el viaje de la vida la llegada es lo primero y la partida nos aguarda al final, una partida que luego no tiene su correspondiente llegada. Desde las diez de la noche del pasado domingo, momento en que Jesús fue abandonado por su conciencia cuando estaba buscando el primer sueño de la noche, nuestro amigo ha iniciado el camino de una partida sin retorno, un viaje que todavía desconocemos a donde conduce. Por eso, nuestra pena está formada por una mezcla de desconcierto, inseguridad, falta de explicación, constatación de que el tiempo de vivir de Jesús ha acabado a los 78 años sin aviso previo.

Las compañeras y compañeros de profesión lo recordaremos como activista y militante político y sindical (en el PCE y CC.OO.) a la vez que periodista que ejercía su trabajo informativo con decidida independencia. Su aparente despiste al entrar en la redacción -según lo evoca la periodista Rosa Solbes en un obituario- contrastaba con la minuciosidad al escribir sus notas informativas y reportajes y guardar siempre una copia para su archivo personal. En su estudio doméstico permanece su memoria informativa, su archivo de todo lo escrito en muchos años de profesión. Ahí están, frescas como el primer día, las numerosas copias de papel cebolla primero y de DIN A4 en tiempos más recientes, llenas de tachaduras y correcciones, cuyo contenido le han servido para construir los tres magníficos ensayos de su bibliografía.

La foto adjunta corresponde a la presentación de un libro dedicado a la biografía de Rosa Solbes en una sala de la Societat Coral El Micalet, en presencia de Ximo Puig, presidente de la Generalitat. Jesús, como era habitual en él, cogió el micrófono y con su oratoria persuasiva nos recordó páginas del periodismo practicado en Valencia en el tardofranquismo. 

Precisamente con motivo del primer libro dedicado al movimiento obrero valenciano de 1939 a 1976 es cuando conocí a Jesús, a finales de la dictadura. Era entonces el presidente del Centro de Estudios Laborales, creado por los jesuitas. Se presentó en la editorial Fernando Torres Editor para ofrecernos la publicación de este ensayo que pretendía romper la indiferencia que los intelectuales valencianos habían mostrado al movimiento obrero durante la dictadura. Lo publicamos en la colección Interdisciplinar con el número dos.

Tiempo después, en 1982, la misma editorial le publicó la cara secreta de la política valenciana practicada por la oposición antifranquista y por los partidos de la preautonomía. Este volumen, imprescindible para reconstruir la transición política valenciana, ha sido reeditado por la Institució Alfons el Magnànim el año 2018.

El último libro de Jesús publicado fue en 2023, también por el Magnànim, con el título de "Prensa desencadenada", una inteligente selección de artículos de la prensa clandestina y de publicaciones políticas donde él escribía (Radio España Independiente, Cal Dir, Mundo Obrero, Arreu etc.)

Buena parte de la información de estos libros procedía de ese imponente archivo personal que conserva en su estudio, hecho que le acredita como uno de los periodistas valencianos que mejor han narrado e interpretado la transición política y nuestra tradición laboral y obrera.

Otra vertiente de su compromiso con la información política y parlamentaria valencianas procede de su trabajo en Valencia Semanal, Diario de Valencia, Radiocadena Española -emisora en la que llegó a ocupar la Jefatura de Informativos cuando yo era su director- y Radio Nacional de España. Esos años marcados por gobiernos socialistas y gobiernos conservadores al frente de la Generalitat podrían haber nutrido un nuevo ensayo político, que no llegó a escribir.

Jesús tenía una afición menos conocida: hacer viajes por el País Valenciano y luego relatarlos en publicaciones especializadas. Esta foto, en la que Rafael Cebrián y yo le acompañamos a bordo de una barca que permite visitar el lago de La Albufera, corresponde al día de 2013 que realizamos una excursión organizada por nuestra asociación, en la que nos agrupamos los periodistas y escritores de turismo, para conocer el ecosistema de este parque natural, su tradición de embarcaciones de vela latina y el interesante museo del puerto de Catarroja.

Jesús acaba de colocarse en una puerta de salida del último viaje que no sabemos a donde conduce, pero al menos en la sala de espera quedamos muchas personas con su recuerdo, sus imágenes, su voz y sus escritos, conscientes de que ya no volverá nunca más.