ESTRÓMBOLI, UN VOLCÁN SIN ISLA
A l llegar a la cima el olor a azufre se pega a todo el cuerpo y no te abandona en varios días. Durante el descenso va perdiendo intensidad, se diluye un poco el aroma en las ropas que te han protegido de la altura. Pero el olor a huevo podrido días después sigue penetrante e insoportable en las neuronas, habita el cerebro. Cuando se recuerda el viaje su sombra continua presente, viva, persistente. El acercamiento a la isla italiana, a bordo del pequeño yate MY (Moto Yate) Aspara, un cazasubmarinos de la segunda guerra mundial transformado en embarcación de recreo, se produjo de manera inquietante en el verano de 1973. Los jóvenes que viajábamos a bordo -al mismo tiempo ejercíamos de tripulación-, tratamos de descubrir en el horizonte una gran isla con volcán en el centro , después de visitar Capri. Sin embargo lo que dibujamos poco a poco, en una silueta que se fue agrandando, fue un monumental volcán sin una isla alrededor que protegiera su base y ofreciera un entorno más ...
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